Siempre encontramos una cancion que nos dicta como nos encontramos, que nos recuerda algo en un momento de nuestra vida, bueno a mi este verano me han marcado dos canciones.
La primera se llama "The reason" y sobran las palabras, fue el momento del verano mientras escuchaba esta cancion sucedio algo maravilloso en mi vida que guardare para mi muy celosamente.
http://www.youtube.com/watch?v=EjC9k7U0Wzc
la letra dice asi:
I'm not a perfect person
There's many things I wish I didn't do
But I continue learning
I never meant to do those things to you And so
I have to say before I go
That I just want you to know
I've found a reason for me
To change who I used to be
A reason to start over new
And the reason is you
I'm sorry that I hurt you
It's something I must live with everyday
And all the pain I put you through
I wish that I could take it all away
And be the one who catches all your tears
Thats why I need you to hear
I've found a reason for me
To change who I used to be
A reason to start over new
And the reason is You
I'm not a perfect person
I never meant to do those things to you And so
I have to say before I go
That I just want you to know
I've found a reason for me
To change who I used to be
A reason to start over new
And the reason is you
I've found a reason to show
A side of me you didn't know
A reason for all that I do
And the reason is you
La otra cancion que me ha marcado ha sido:
http://www.youtube.com/watch?v=QCwxkfoH1PU
BUENO ESPERO QUE LA DISFRUTEIS TANTO COMO YO LAS DISFRUTO CUANDO LAS ESCUCHO. CLARO QUE A MI ME VIENEN A LA CABEZA COSAS Y PERSONAS QUE JAMAS OLVIDARE.
jueves, 6 de septiembre de 2007
..............ESTO ES PARA TI
Esto debe ser una de las cosas que más me costaron y dolieron.
Es rarísimo estar inmerso en un mundo de sentimientos que van y vienen de manera desenfrenada dentro de mi. Hay cosas que creí que no volverían a pasarme, porqué creí saber mucho acerca de esto del amor. Creí saber lo suficiente como para no equivocarme.
Sin duda es evidente que tengo que aprender que en esto del amor las experiencias a veces no sirven de mucho. Uno vuelve a caer otra vez en los mismos juegos. En las mismas trampas. Y lo peor de todo, que sumado al dolor de eso se suman el dolor de sentirse un idiota.
Quisiera decirte tantas cosas. Lamentablemente no me queda otra que escribir mis palabras en un papel que no entiende bien lo que pasa. Quizás critiques el medio. Pero la única razón es porqué no podría hacerlo de otra forma. Si tal vez me vieras ahora lo entenderías.
Yo soy siempre el que aconseja a todo el mundo en temas de amor. Conozco miles de situaciones diferentes. Muchas que me tocaron vivir a mí, y situaciones que particularmente me hicieron tocar a veces no sé si el fondo, pero era demasiado hondo para mí. Otras que le han pasado mis amigos, amigas. Y nunca termino de sorprenderme.
Pero hoy tengo que decirme todas esas cosas que dije a mis amigos, mis amigas, a mi mismo. Porqué simplemente no tengo con quién hablarlo. Tal vez por orgullo. Y quizás también por vergüenza.
Porqué por esas cosas raras que tiene la vida, más que nunca estoy rodeado de mis amigos. Más que nunca me preguntan que me pasa. Que dónde dejé esa felicidad que tenía hace no mucho. Donde dejé ese brillo de mis ojos. Donde dejé las ganas. No son tontos, me conocen. Algunos lo suficiente como para darse cuenta cuándo sin querer los llamo porqué si para hablar.
Duele tener que mentir cuándo me preguntan ¿cómo estás? …
“Muy bien…”. Digo con mi mejor cara, cuándo no puedo disimular este dolor que a veces creo que me parte en dos. Pero mucho más duele saber que ellos se dan cuenta que es casi todo lo contrario.
Pero así son las reglas.
Y así es la agonía. Siempre dije: prefiero un dolor agudo y corto, a uno largo y suave. Ahora solo tengo que esperar que llegue la hora en que todo muera por fin. Y volver de nuevo a nacer. Tal vez un poco más fuerte, porqué eso es lo que dicen: “lo que no te mate, te hace más fuerte”.
Ya te imagino leyendo esto y asintiendo. Pero no te equivoques, ser fuerte no significa volverse “insensible”, “frío”. Eso es volverse cobarde. Qué es muy distinto a ser fuerte. Yo podré ser muchas, pero no un cobarde.
Siempre digo:
“Hey… la vida sigue, el mundo sigue dando vueltas, no te puedes quedar ahí sentado mientras tanto porqué estás mal”.
Es más, creo habértelo dicho en más de una oportunidad. Cuándo éramos amigos, tu buen amigo que siempre intentaba de alguna manera hacerte cambiar las tontas decisiones que tomabas porqué sí.
Ahora aprendí que tendré que tener cuidado la próxima vez que diga esto.
Pero bueno, en honor a lo que enseñé a muchos, tendré que sacar esas fuerzas. No sé de donde. Una forma fácil de hacerlo sería inyectando algo de bronca, odio, ira. Sería más fácil… claro que sí. Pero sería una actitud cobarde. Y creo que dije que eso es algo que no soy. Así que tampoco puedo hacer eso.
¿Sabes algo? Creo que la única forma que me queda es salir de esto sin mentir. No voy a salir a decir que no me importas, porqué es mentira. Y ya me mentí conmigo mismo. Y así me fue. No más mentiras. No más engaños. Solo verdad. Y que sea tal vez lo que Dios quiera.
No voy a decirte que no te extraño. Porqué me muero de ganas de estar contigo.
No voy a decirte que no te necesito. Porqué me haces falta, y tal vez más que nunca.
No voy a decirte que no quiero llamarte. Porqué no respiro cada vez que tengo el teléfono en mi mano y mis dedos se van solos marcando tu número
Tampoco voy a decirte que no quiero que me llames. Porqué en lo primero que pienso cuándo suena el teléfono es en tu voz.
Para que mentir. Si no puedo. Se me nota. Es algo que no puedo hacer.
Lo lógico es que tenga que decirte todo lo contrario para hacer las cosas un poco más fácil. Pero hay algo más importante que mi puto orgullo: lo que te prometí.
Prometí no mentirte. Y eso me juega contra ahora. Me mata. Porqué podría salir de esto por el camino más fácil de no haberte prometido algunas cosas. Pero lo hice. Y a pesar de que podría quitar esas promesas, no puedo. Porqué no te voy a dar la posibilidad de que digas: “Me fallaste”…. Nunca.
No es que me arrepienta. No… para nada. Uno promete algo cuándo está seguro que puede cumplirlo. Y si de algo estoy seguro es de mi palabra, de mis promesas. De lo que dije esa noche mientras me pedías que no te mintiera como muchos (o todos) los demás lo hicieron antes.
De las quinientas cartas que creo escribí estos últimos días, esta es la que va a ir a parar a tus manos. Porqué es la más sincera. Pero también la que más me duele. Porqué la verdad, duele a pesar de todo.
Peor aún cuándo eso que imaginas termina siendo verdad, aún cuándo te dicen que eso que pensaste eran chorradas. A veces las chorradas terminan siendo reales.
Ojala y algún día entiendas que todo fue verdad. Puedo entender que estés “quemado”. Que te mintieron y te cuesta creer. Te cuesta confiar porqué te traicionaron de la manera más sucia. De la manera más cobarde. Y de la manera más estúpida: delante de tus ojos.
Entiendo muchas cosas y más de las que crees. Pero no entiendo las mentiras. Tus mentiras.
No te pedí que me amaras.
No te pedí que me quisieras.
No te pedí que me extrañaras.
Solo te pedí que conmigo no seas falso. Te pedí que fueras sincero. Te pedí que no me fallaras. Pero no pudiste cumplir con eso.
Tu respuesta sería ahora “tu sabías en lo que te metías, tu sabías como era todo”.
Si, lo sabía.
Pero las reglas fueron simples. Claras. De repente todo se llenó de dudas. Lleno de mentiras. Lleno de excusas baratas.
Al final, después de todo, no tengo idea que hubo de real en lo que no sé si fue o no fue. Porqué ya te lo dije una vez: lo que se basa en mentiras nunca es.
Nunca existe.
Le pongas los colores que le pongas. La excusa que quieras ponerle.
Te duela o no, es algo que algún día vas a tener que aceptar. Aunque duela. Porqué no te voy a decir que no duele aceptar algunas cosas. A veces vas más allá: desgarra.
Te dije que sentía que estaba en el medio.
Me dijiste que “No, no es así… yo no quiero estar con el".
La historia sigue, los planetas encuentran su lugar en el universo. Yo encontré el mío, y casualmente termina siendo el lugar que dije que era. Pero ahora ya no estoy en el medio. Me marcho.
Por fin esa noche entendí cuál era mi lugar. Esa noche comprendí que todo lo que hacía no era nada.
Y te oculté lo que sentí, por no hacerte sentir mal. Como que si fueras a sentirte mal.
No sé en verdad si jugaste o no conmigo. Si me usaste. O lo que sea. Quisiera creer que no. Pero la realidad me demuestra otra cosa. Claramente lo dice una canción. El problema no eres tú. El problema tal vez sea yo y mi utopía de amor. Mis sueños, mis ilusiones. Esas cosas a los que no se animan muchos. La mayoría porqué tienen miedo, aunque digan que no le tienen miedo a nada. Sin embargo suelen ser los más cobardes porqué le tienen miedo a lo más elemental: al amor. Y de ahí, para arriba no hay nada a lo que le puedas temer.
Y ahora ya me tengo que ir. Tengo que hacer un poco de fuerza, necesito levantarme y salir a caminar. Tal vez me ayude a bajar algo de peso. Supongo que algo bueno tenía que tener todo esto después de todo: “no hay mal que por bien no venga”.
Ufffff…. Vaya. El mundo se me escapó de las manos. Mañana lunes tengo que ir detrás de el. Alcanzarlo y subirme de nuevo a mi lugar y dejar algunas cosas atrás. Entre ellas tu.
El problema es que duele. Duele desprenderse. Pero tal vez sea un mal necesario. El tiempo lo dirá.
No quisiera hacer esto, pero solo me voy a llevar algo que dejé en tus manos sin que me lo pidieras, por eso no puedo reprocharte nada: mi corazón.
No es que no quiera dejártelo. Ojalá y pudiera estar contigo para siempre. Pero es como que necesita algo de arreglos… ¿sabes?, como explicarte, necesito cuidarlo un poco para que recupere. Para que sane y vuelva a latir. Y vuelva a ser yo de nuevo.
Necesito ponerle esas alas que tal vez sin querer le arrancaste en un descuido. Necesito hacerle entender que no es que eres una mala persona. Necesito explicarle que la personita que conocemos está escondida detrás de algo que no podemos pasar. Y aunque yo quiera ir y romper todo, no se puede. Tengo que recordarle que te prometimos no lastimarte.
No podemos obligarla a salir de ahí si no quiere aunque por dentro tengo la extraña sensación de que si quiere, porqué alguna vez me dijo “te necesito”. Dos palabras que no puedo arrancar. Dos palabras que no puedo olvidar. Y jamás voy a olvidar. Porqué laten y se grabaron en mi: solo porqué creo que es la única vez que me dijiste la verdad. Lo siento… pero supongo que sabrás entenderlo.
Y ahora tendré que correr mucho… y ya se me está haciendo tarde, el mundo sigue dando vueltas.
La verdad, que fue un gusto enorme conocerte, de verdad. Mucho más maravilloso fue estar y tenerte conmigo. Como te lo dije alguna vez: me haces sentir chiquito a tu lado…. y a la vez el hombre más afortunado y grande del mundo. Claro, tal vez no me creíste… Supongo que pensaste que es un verso más.
Ya no importa. No tenías porqué hacerlo. Es demasiado hermoso que te digan eso. Y esas cosas es como que le tienes terror.
Verás, vas a terminar de leer estas líneas y vas a entender que no miento. Que fui sincero y lo que siento y lo que me pasa hasta es tangible. Lo puedes tocar. Lo estuviste tocando sin darte cuenta. Sin quererte dar cuenta.
No voy a meter aquí todo lo que te dijeron, tus “amigos”… Para qué… no vas a entender nunca lo que tienes que entender hasta que una verdad te lastime. Y espero no estar ahí cuándo eso pase.
Y ahora, antes de irme, si me lo permites quiero devolverte algunas cosas y tal vez quedarme con algunas:
Te devuelvo esos pensamientos que pusiste en mi cabeza. También los que vas a poner. Cosas que ni pasaron, no pasan y tampoco van a pasar. Yo me quedo con lo que creo que es verdad.
Te devuelvo las mentiras que no te pude creer. No las quiero. Me quedo con los hechos que hablan de ti por si mismos.
Te devuelvo mis ilusiones y planes de presentar al chico que había aparecido en mi vida a todos mis amigos.
Te devuelvo tus ojos. Lo más bellos que nunca tuve. Me quedo tan solo con algunas de tus miradas.
Te devuelvo mis ilusiones de irte a esperar al trabajo e irte a buscar y abrazarte. Te devuelvo ese “encuentro imaginario”.
Me quedo con la primera vez que te conocí. Un día en un lugar maravilloso. Tal vez algún día sepas porqué esperé tanto tiempo.
Me quedo con “tus idioteces” graciosas que me hacen reír y divertir. Y que pensaste que yo pensaba que eran tonterías.
.
Me quedo con esas largas despedidas que duraban hasta el sol.
Te devuelvo mis locas ganas de algún día ayudarte con tu proyecto. También te regalo todo ese tiempo que ahorré para poder hacerlo.
Te devuelvo todos los líos que tenía que hacer para llegar a tiempo a tu casa.
Me quedo sin una canción para los dos. Aunque tengo muchas que me remiten a ti. Especialmente dos.
Te devuelvo las pocas historias que te conté mientras cantabas y no me escuchabas, o estabas en otro lugar.
Te devuelvo las lágrimas que oculté mientras te ibas a otro lado cuándo escuchabas una canción.
Te dejo mi deseo de que seas feliz.
Te dejo mi rezo a Dios para que otro te pueda ver como yo te veo y amarte como te lo mereces. Y que pueda hacerte feliz.
Te dejo un grito apasionado, desesperado y agonizante: .........En el que queda toda mi voz sonando. A esas que culpas porqué en la vida te va mal.
Te dejo una sorpresa que quería darte, algo que te comenté y te gustó: lo que necesitabas para realizar tu sueño. Ojala y algún día llegues a lograrlo. Siento no poder estar ahí.
Te dejo mi amistad. De esas que no creo que tengas. Me digas lo que me digas.
Te dejo mi ganas locas de cuidarte.
Te dejo todas las lágrimas que derramé mientras escribía estas líneas. Mi falta de aire. El dolor. La amargura. Todo lo dejo todo aquí.
Adios….
PD: Hubiera querido regalarte tres cosas antes de marcharme… pero es otra de las cosas que dejo… Pero no importa.
Es rarísimo estar inmerso en un mundo de sentimientos que van y vienen de manera desenfrenada dentro de mi. Hay cosas que creí que no volverían a pasarme, porqué creí saber mucho acerca de esto del amor. Creí saber lo suficiente como para no equivocarme.
Sin duda es evidente que tengo que aprender que en esto del amor las experiencias a veces no sirven de mucho. Uno vuelve a caer otra vez en los mismos juegos. En las mismas trampas. Y lo peor de todo, que sumado al dolor de eso se suman el dolor de sentirse un idiota.
Quisiera decirte tantas cosas. Lamentablemente no me queda otra que escribir mis palabras en un papel que no entiende bien lo que pasa. Quizás critiques el medio. Pero la única razón es porqué no podría hacerlo de otra forma. Si tal vez me vieras ahora lo entenderías.
Yo soy siempre el que aconseja a todo el mundo en temas de amor. Conozco miles de situaciones diferentes. Muchas que me tocaron vivir a mí, y situaciones que particularmente me hicieron tocar a veces no sé si el fondo, pero era demasiado hondo para mí. Otras que le han pasado mis amigos, amigas. Y nunca termino de sorprenderme.
Pero hoy tengo que decirme todas esas cosas que dije a mis amigos, mis amigas, a mi mismo. Porqué simplemente no tengo con quién hablarlo. Tal vez por orgullo. Y quizás también por vergüenza.
Porqué por esas cosas raras que tiene la vida, más que nunca estoy rodeado de mis amigos. Más que nunca me preguntan que me pasa. Que dónde dejé esa felicidad que tenía hace no mucho. Donde dejé ese brillo de mis ojos. Donde dejé las ganas. No son tontos, me conocen. Algunos lo suficiente como para darse cuenta cuándo sin querer los llamo porqué si para hablar.
Duele tener que mentir cuándo me preguntan ¿cómo estás? …
“Muy bien…”. Digo con mi mejor cara, cuándo no puedo disimular este dolor que a veces creo que me parte en dos. Pero mucho más duele saber que ellos se dan cuenta que es casi todo lo contrario.
Pero así son las reglas.
Y así es la agonía. Siempre dije: prefiero un dolor agudo y corto, a uno largo y suave. Ahora solo tengo que esperar que llegue la hora en que todo muera por fin. Y volver de nuevo a nacer. Tal vez un poco más fuerte, porqué eso es lo que dicen: “lo que no te mate, te hace más fuerte”.
Ya te imagino leyendo esto y asintiendo. Pero no te equivoques, ser fuerte no significa volverse “insensible”, “frío”. Eso es volverse cobarde. Qué es muy distinto a ser fuerte. Yo podré ser muchas, pero no un cobarde.
Siempre digo:
“Hey… la vida sigue, el mundo sigue dando vueltas, no te puedes quedar ahí sentado mientras tanto porqué estás mal”.
Es más, creo habértelo dicho en más de una oportunidad. Cuándo éramos amigos, tu buen amigo que siempre intentaba de alguna manera hacerte cambiar las tontas decisiones que tomabas porqué sí.
Ahora aprendí que tendré que tener cuidado la próxima vez que diga esto.
Pero bueno, en honor a lo que enseñé a muchos, tendré que sacar esas fuerzas. No sé de donde. Una forma fácil de hacerlo sería inyectando algo de bronca, odio, ira. Sería más fácil… claro que sí. Pero sería una actitud cobarde. Y creo que dije que eso es algo que no soy. Así que tampoco puedo hacer eso.
¿Sabes algo? Creo que la única forma que me queda es salir de esto sin mentir. No voy a salir a decir que no me importas, porqué es mentira. Y ya me mentí conmigo mismo. Y así me fue. No más mentiras. No más engaños. Solo verdad. Y que sea tal vez lo que Dios quiera.
No voy a decirte que no te extraño. Porqué me muero de ganas de estar contigo.
No voy a decirte que no te necesito. Porqué me haces falta, y tal vez más que nunca.
No voy a decirte que no quiero llamarte. Porqué no respiro cada vez que tengo el teléfono en mi mano y mis dedos se van solos marcando tu número
Tampoco voy a decirte que no quiero que me llames. Porqué en lo primero que pienso cuándo suena el teléfono es en tu voz.
Para que mentir. Si no puedo. Se me nota. Es algo que no puedo hacer.
Lo lógico es que tenga que decirte todo lo contrario para hacer las cosas un poco más fácil. Pero hay algo más importante que mi puto orgullo: lo que te prometí.
Prometí no mentirte. Y eso me juega contra ahora. Me mata. Porqué podría salir de esto por el camino más fácil de no haberte prometido algunas cosas. Pero lo hice. Y a pesar de que podría quitar esas promesas, no puedo. Porqué no te voy a dar la posibilidad de que digas: “Me fallaste”…. Nunca.
No es que me arrepienta. No… para nada. Uno promete algo cuándo está seguro que puede cumplirlo. Y si de algo estoy seguro es de mi palabra, de mis promesas. De lo que dije esa noche mientras me pedías que no te mintiera como muchos (o todos) los demás lo hicieron antes.
De las quinientas cartas que creo escribí estos últimos días, esta es la que va a ir a parar a tus manos. Porqué es la más sincera. Pero también la que más me duele. Porqué la verdad, duele a pesar de todo.
Peor aún cuándo eso que imaginas termina siendo verdad, aún cuándo te dicen que eso que pensaste eran chorradas. A veces las chorradas terminan siendo reales.
Ojala y algún día entiendas que todo fue verdad. Puedo entender que estés “quemado”. Que te mintieron y te cuesta creer. Te cuesta confiar porqué te traicionaron de la manera más sucia. De la manera más cobarde. Y de la manera más estúpida: delante de tus ojos.
Entiendo muchas cosas y más de las que crees. Pero no entiendo las mentiras. Tus mentiras.
No te pedí que me amaras.
No te pedí que me quisieras.
No te pedí que me extrañaras.
Solo te pedí que conmigo no seas falso. Te pedí que fueras sincero. Te pedí que no me fallaras. Pero no pudiste cumplir con eso.
Tu respuesta sería ahora “tu sabías en lo que te metías, tu sabías como era todo”.
Si, lo sabía.
Pero las reglas fueron simples. Claras. De repente todo se llenó de dudas. Lleno de mentiras. Lleno de excusas baratas.
Al final, después de todo, no tengo idea que hubo de real en lo que no sé si fue o no fue. Porqué ya te lo dije una vez: lo que se basa en mentiras nunca es.
Nunca existe.
Le pongas los colores que le pongas. La excusa que quieras ponerle.
Te duela o no, es algo que algún día vas a tener que aceptar. Aunque duela. Porqué no te voy a decir que no duele aceptar algunas cosas. A veces vas más allá: desgarra.
Te dije que sentía que estaba en el medio.
Me dijiste que “No, no es así… yo no quiero estar con el".
La historia sigue, los planetas encuentran su lugar en el universo. Yo encontré el mío, y casualmente termina siendo el lugar que dije que era. Pero ahora ya no estoy en el medio. Me marcho.
Por fin esa noche entendí cuál era mi lugar. Esa noche comprendí que todo lo que hacía no era nada.
Y te oculté lo que sentí, por no hacerte sentir mal. Como que si fueras a sentirte mal.
No sé en verdad si jugaste o no conmigo. Si me usaste. O lo que sea. Quisiera creer que no. Pero la realidad me demuestra otra cosa. Claramente lo dice una canción. El problema no eres tú. El problema tal vez sea yo y mi utopía de amor. Mis sueños, mis ilusiones. Esas cosas a los que no se animan muchos. La mayoría porqué tienen miedo, aunque digan que no le tienen miedo a nada. Sin embargo suelen ser los más cobardes porqué le tienen miedo a lo más elemental: al amor. Y de ahí, para arriba no hay nada a lo que le puedas temer.
Y ahora ya me tengo que ir. Tengo que hacer un poco de fuerza, necesito levantarme y salir a caminar. Tal vez me ayude a bajar algo de peso. Supongo que algo bueno tenía que tener todo esto después de todo: “no hay mal que por bien no venga”.
Ufffff…. Vaya. El mundo se me escapó de las manos. Mañana lunes tengo que ir detrás de el. Alcanzarlo y subirme de nuevo a mi lugar y dejar algunas cosas atrás. Entre ellas tu.
El problema es que duele. Duele desprenderse. Pero tal vez sea un mal necesario. El tiempo lo dirá.
No quisiera hacer esto, pero solo me voy a llevar algo que dejé en tus manos sin que me lo pidieras, por eso no puedo reprocharte nada: mi corazón.
No es que no quiera dejártelo. Ojalá y pudiera estar contigo para siempre. Pero es como que necesita algo de arreglos… ¿sabes?, como explicarte, necesito cuidarlo un poco para que recupere. Para que sane y vuelva a latir. Y vuelva a ser yo de nuevo.
Necesito ponerle esas alas que tal vez sin querer le arrancaste en un descuido. Necesito hacerle entender que no es que eres una mala persona. Necesito explicarle que la personita que conocemos está escondida detrás de algo que no podemos pasar. Y aunque yo quiera ir y romper todo, no se puede. Tengo que recordarle que te prometimos no lastimarte.
No podemos obligarla a salir de ahí si no quiere aunque por dentro tengo la extraña sensación de que si quiere, porqué alguna vez me dijo “te necesito”. Dos palabras que no puedo arrancar. Dos palabras que no puedo olvidar. Y jamás voy a olvidar. Porqué laten y se grabaron en mi: solo porqué creo que es la única vez que me dijiste la verdad. Lo siento… pero supongo que sabrás entenderlo.
Y ahora tendré que correr mucho… y ya se me está haciendo tarde, el mundo sigue dando vueltas.
La verdad, que fue un gusto enorme conocerte, de verdad. Mucho más maravilloso fue estar y tenerte conmigo. Como te lo dije alguna vez: me haces sentir chiquito a tu lado…. y a la vez el hombre más afortunado y grande del mundo. Claro, tal vez no me creíste… Supongo que pensaste que es un verso más.
Ya no importa. No tenías porqué hacerlo. Es demasiado hermoso que te digan eso. Y esas cosas es como que le tienes terror.
Verás, vas a terminar de leer estas líneas y vas a entender que no miento. Que fui sincero y lo que siento y lo que me pasa hasta es tangible. Lo puedes tocar. Lo estuviste tocando sin darte cuenta. Sin quererte dar cuenta.
No voy a meter aquí todo lo que te dijeron, tus “amigos”… Para qué… no vas a entender nunca lo que tienes que entender hasta que una verdad te lastime. Y espero no estar ahí cuándo eso pase.
Y ahora, antes de irme, si me lo permites quiero devolverte algunas cosas y tal vez quedarme con algunas:
Te devuelvo esos pensamientos que pusiste en mi cabeza. También los que vas a poner. Cosas que ni pasaron, no pasan y tampoco van a pasar. Yo me quedo con lo que creo que es verdad.
Te devuelvo las mentiras que no te pude creer. No las quiero. Me quedo con los hechos que hablan de ti por si mismos.
Te devuelvo mis ilusiones y planes de presentar al chico que había aparecido en mi vida a todos mis amigos.
Te devuelvo tus ojos. Lo más bellos que nunca tuve. Me quedo tan solo con algunas de tus miradas.
Te devuelvo mis ilusiones de irte a esperar al trabajo e irte a buscar y abrazarte. Te devuelvo ese “encuentro imaginario”.
Me quedo con la primera vez que te conocí. Un día en un lugar maravilloso. Tal vez algún día sepas porqué esperé tanto tiempo.
Me quedo con “tus idioteces” graciosas que me hacen reír y divertir. Y que pensaste que yo pensaba que eran tonterías.
.
Me quedo con esas largas despedidas que duraban hasta el sol.
Te devuelvo mis locas ganas de algún día ayudarte con tu proyecto. También te regalo todo ese tiempo que ahorré para poder hacerlo.
Te devuelvo todos los líos que tenía que hacer para llegar a tiempo a tu casa.
Me quedo sin una canción para los dos. Aunque tengo muchas que me remiten a ti. Especialmente dos.
Te devuelvo las pocas historias que te conté mientras cantabas y no me escuchabas, o estabas en otro lugar.
Te devuelvo las lágrimas que oculté mientras te ibas a otro lado cuándo escuchabas una canción.
Te dejo mi deseo de que seas feliz.
Te dejo mi rezo a Dios para que otro te pueda ver como yo te veo y amarte como te lo mereces. Y que pueda hacerte feliz.
Te dejo un grito apasionado, desesperado y agonizante: .........En el que queda toda mi voz sonando. A esas que culpas porqué en la vida te va mal.
Te dejo una sorpresa que quería darte, algo que te comenté y te gustó: lo que necesitabas para realizar tu sueño. Ojala y algún día llegues a lograrlo. Siento no poder estar ahí.
Te dejo mi amistad. De esas que no creo que tengas. Me digas lo que me digas.
Te dejo mi ganas locas de cuidarte.
Te dejo todas las lágrimas que derramé mientras escribía estas líneas. Mi falta de aire. El dolor. La amargura. Todo lo dejo todo aquí.
Adios….
PD: Hubiera querido regalarte tres cosas antes de marcharme… pero es otra de las cosas que dejo… Pero no importa.
PARA UNA AMIGA QUE ME NECESITA "LA MARI"
Yo quiero secar tus lágrimas, calmar tu dolor, robarte sonrisas y hacer del mundo el paraíso que perdimos.
Si yo fuera luna, si yo fuera sol, si fuera camino, te guiaría siempre hasta que puedas seguir el tuyo.
Seré calor cuando venga el frío. Seré la luz que vela tus sueños, el amigo que te acompaña. Iré de tu mano. Estaré ahí por ti.
Siempre que el mundo traiga dolor, estaré ahí por ti.
Yo te quitare el dolor y por siempre estaré ahí por ti, para darte calor y cobijo en mis brazos. Mientras tu alma sea débil, la mía te ayudará a sostenerte, hasta que por fin puedas vencer el dolor, hasta que aprendas a sonreír, mi gran amiga Mari.
Si yo fuera luna, si yo fuera sol, si fuera camino, te guiaría siempre hasta que puedas seguir el tuyo.
Seré calor cuando venga el frío. Seré la luz que vela tus sueños, el amigo que te acompaña. Iré de tu mano. Estaré ahí por ti.
Siempre que el mundo traiga dolor, estaré ahí por ti.
Yo te quitare el dolor y por siempre estaré ahí por ti, para darte calor y cobijo en mis brazos. Mientras tu alma sea débil, la mía te ayudará a sostenerte, hasta que por fin puedas vencer el dolor, hasta que aprendas a sonreír, mi gran amiga Mari.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)